Los estudiantes de la Escuela Básica «Simón Rodríguez» en el sector rural de Barlovento cosecharon con orgullo las primeras hortalizas de su huerto escolar, un proyecto educativo impulsado por FUDENA que transforma un espacio abandonado en un aula viva de aprendizaje y alimentación sostenible.
Hace seis meses, un terreno baldío junto a la escuela era refugio de basura y maleza. Hoy, lechugas, tomates, pimentones, cilantro y hasta fresas crecen en canteros ordenados, cuidados con dedicación por 85 niños de primaria que aprendieron que la comida no solo viene del supermercado.
De la Idea a la Cosecha
«Todo comenzó con una pregunta simple: ¿de dónde vienen los alimentos?», recuerda la maestra Teresa Gómez. «Muchos niños no sabían que las papas crecen bajo tierra o que el tomate es una fruta. Eso nos motivó a crear un huerto donde pudieran aprender haciendo».
FUDENA proveyó:
- Capacitación docente en agricultura educativa
- Semillas orgánicas y herramientas adaptadas
- Sistema de riego por goteo
- Compostero para reciclar residuos orgánicos
- Material educativo ilustrado
Aprendizaje Integral
El huerto se integró al currículo escolar de forma transversal:
Ciencias Naturales: Ciclos de vida de las plantas, fotosíntesis, ecosistemas
Matemáticas: Medición de canteros, cálculo de cosechas, porcentajes de germinación
Lenguaje: Diarios de observación, poesía sobre la naturaleza, investigación de recetas
Educación Física: Trabajos de siembra y mantenimiento como actividad motriz
«Los niños están aprendiendo matemáticas midiendo canteros y ciencias observando cómo germina una semilla», explica la profesora Gómez. «Pero más importante aún, están desarrollando responsabilidad, trabajo en equipo y conexión con la naturaleza».
Impacto Nutricional y Comunitario
Las hortalizas cosechadas se incorporan al programa de alimentación escolar, mejorando la calidad nutricional del menú. Los excedentes se comparten con familias de escasos recursos y se venden a precios solidarios para financiar insumos del propio huerto.
El proyecto ha trascendido los muros de la escuela:
- 15 familias iniciaron huertos caseros inspiradas por sus hijos
- La comunidad organizó un «mercadito verde» semanal
- Dos escuelas vecinas solicitaron replicar el proyecto
«Mi hijo llegaba a casa hablando de ‘sus plantas'», cuenta emocionada María Pérez, madre de uno de los estudiantes. «Ahora sembramos tomates en casa y él es el encargado. Está orgulloso y come vegetales sin protestar, algo impensable antes».
Lecciones de Sostenibilidad
Los niños aprendieron principios de sostenibilidad aplicados:
- Compostaje de residuos orgánicos del comedor
- Riego eficiente con agua de lluvia captada
- Control natural de plagas con plantas aromáticas
- Rotación de cultivos para mantener fertilidad del suelo
- Ahorro de semillas para futuras siembras
«Estos niños están aprendiendo que podemos producir alimentos sin dañar el ambiente», destaca Carlos Suárez de FUDENA. «Cuando crezcan, serán adultos conscientes que pueden crear cambio positivo en sus comunidades».
Expansión del Programa
Ante el éxito de la experiencia, FUDENA planea expandir el programa de huertos escolares a 20 escuelas rurales durante 2026. Se está desarrollando una guía metodológica para que otros docentes puedan replicar la iniciativa de forma autónoma.
La próxima cosecha está programada para noviembre, y los estudiantes ya planificaron una «feria de la cosecha» donde compartirán su experiencia con otras escuelas y venderán productos para financiar nuevos proyectos ambientales.
